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LA EXTINCION

 

"Es como si las estrellas comenzaran a desaparecer
en el momento en que los astrónomos enfocan sus telescopios"

E.O Wilson

Con base en la información que aportan los fósiles, se ha hecho el cálculo de que una de cada diez millones de especies se extingue cada año en un proceso completamente natural. A través de la historia de la vida en la Tierra, que se remonta varios miles de millones de años atrás, las extinciones han sido muy comunes en algunos momentos. De hecho, si se suman todas las especies que han existido, vemos que sólo dos de cada 100 continuan existiendo hoy. Las otras 98 se extinguieron en algún momento, a lo largo de los últimos millones de años.

En el pleistoceno sin más armas que hachas de piedra nuestra especie logró extinguir un ave o un mamífero cada 30 años. En los últimos 386 años, es decir a partir de 1600, han desaparecido del planeta más de 200 especies de vertebrados debido a la acción directa del hombre sobre sus poblaciones naturales o sobre su hábitat. El 80% eran endémicas de regiones pequeñas, o con un área de distribución muy reducida, especialmente islas, o zonas costeras en todos los mares del mundo. Esto cobra mayor importancia porque las especies desaparecidas antes de 1700 eran conocidas sólo por su valor económico, quedando abandonadas todas aquellas pertenecientes a la fauna asociada de marcado endemismo, que se extinguieron muy seguramente como consecuencia directa de la modificación del hábitat, debido a la intervención exagerada del hombre para beneficio de unos pocos. Entre los años 1600 y 1800 llevamos a la extinción a un ave o mamífero cada 6 años. Hasta 1850 el ritmo se multiplicó y en los 50 años siguientes volvió a duplicarse. Para los primeros 50 años de este siglo estabamos llevando a la extinción un ave o un mamífero cada año. De seguir así el período actual podría conocerse dentro de miles de años como la extinción masiva del Holoceno.

La enorme diversidad de la biota de nuestro país, la cual comprende cerca del 10% del total mundial, en un área que no supera el 0.04% de las tierras emergentes del planeta, nos sitúa en una posición de gran vulnerabilidad frente a este proceso. Ya en 1911 se señala a nuestro país con tres especies extintas, desde entonces hemos desaparecido otras especies y puesto a muchas de ellas en peligro de extinción. En 1952 se consideró desaparecida la foca del caribe, en 1981 se confirmó la desaparición de un patico zambullidor habitante de las lagunas del altiplano cundiboyacense, debido a la exagerada presión de caza, cosecha de huevos y a la modificación del hábitat especialmente por la introducción de la trucha, predador de polluelos y juveniles, que también originó la desaparición del pez graso endémico de la Laguna de Tota. A nivel de subespecies, podemos señalar que la situación fue más grave dada su distribución restringida y en la mayoría de los casos marcadamente regional, siendo una de las especies "pato pico de oro" endémico de la sabana de Bogotá, Ubaté y Tundama, el pato residente más grande de las zonas altas del país, que en 1946 ya era considerado como raro y en 1951 se reportó como extinto.

Cuando el último animal o planta de una especie muere, esta especie se dice que está extinta. No puede ser devuelta, se ha ido para siempre. La extinción es la pérdida irreparable e irreemplazable de un organismo, resultado de millones de años de evolución, cuya ausencia obliga al ecosistema a realizar cambios y ajustes para suplir la deficiencia, ya que de lo contrario se inicia un proceso degenerativo que conduce a que nuevas especies se encuentren en peligro. Desafortunadamente los sitios donde más se concentra la biodiversidad son a la vez los más vulnerables a la extinción, es decir los trópicos, entre los que se incluyen los bosques de Colombia.

Se ha calculado que debido a la deforestación y a la alteración de los hábitat naturales, hoy en día entre 0.2 y 0.3 % de las especies se extingue cada año; es decir, cerca de uno de cada 400. Si suponemos que en el mundo hay dos millones de especies en los bosques del Trópico, número con seguridad muy inferior al real, unas 4.000 especies estarían desapareciendo cada año, es decir diez al día, debido a la deforestación del trópico. Si esta tendencia continua igual, antes de 50 años podría haber desaparecido la cuarta parte de las especies de la Tierra.

Sin duda la mayor parte de las extinciones está pasando desapercibida debido a que es realmente difícil descubrir las especies en regiones muy inhóspitas. Todos los días se descubren sustancias nuevas, en especies hasta entonces desconocidas, con posibilidades inmensas para el hombre. Hace poco alguien descubrió un analgésico 200 veces más potente que la morfina en una rana venenosa en el Ecuador. Sin embargo ocurre que menos del 4% de las plantas y un porcentaje aún menor de los animales, han sido investigados en busca de sustancias que pudieran ser útiles.

Los bosques y su biodiversidad merecen ser conservados por respeto a lo que no se conoce.

Es muy difícil establecer el estado actual de las especies de plantas y menos la tasa de extinción. Existe una lista de plantas amenazadas - IUCN 1987- la cual contiene 768 especies en latinoamérica de las que 717 están amenazadas a nivel mundial, la mayoría son palmas, orquídeas y ericáceas. Veintidos especies de palmas están en peligro, 17 vulnerables, 18 raras y 121 con estado desconocido. En peligro se encuentran dos Aiphanes endémicas de la cordillera Central, una Atalea - río Cauca-, la Geonoma solitaria - Santander y Bogotá- y algunas palmas de cera -Ceroxylon-. Dentro de este grupo la Ceroxylon mooreanum es la más amenazada y la primera en extinguirse. La Ceroxylon alpinum también tiene problemas debido a su zona geográfica tan restringida, la Ceroxylon quindiuenense es vulnerable, ya que sus poblaciones disminuyen por la deforestación y la dificultad de reproducirse. Las Cycadáceas que son 75 para Colombia -14 endémicas- tienen poblaciones muy bajas. Especies como Zamia montana se encuentra en las selvas nubladas de la cordillera Occidental en Antioquia, Zamia wallisii crece en el mismo hábitat, pero sólo existen dos pequeñas poblaciones. Zamia cupatensis y Zamia jirijimensis del Amazonas son altamente vulnerables debido a que sus zonas son muy restringidas. Chigua bernalii y Chigua restrepoi están sólo en el río Sinú, por ésto su estado es vulnerable (Urrá II).

Las interrelaciones complejas hacen parte del funcionamiento de la naturaleza que aún los hombres no hemos podido entender con toda claridad, es un mundo desconocido que a simple vista parece sencillo, pero que puede tener repercusiones insospechadas.

No esta muy bien estudiado el agotamiento de la fauna por la cacería, pero se cree que los indígenas no sólo toman más especies, sino que consumen mayor cantidad de individuos que los colonos, disminuyendo los crácidos y los primates más grandes, aunque la captura con fines comerciales también ha contribuido a que especies como las babillas, el chigüiro, los peces y las aves ornamentales, hayan disminuido considerablemente. El cardenalito Serinus cucullatus, es una especie muy llamativa Paseriforme del norte de Santander, que es utilizada para cruzarla con canarios y producir híbridos rojos o rosados, ahora está probablemente extinta o tiene pequeñas poblaciones. Tres cuartos de las extinciones han sido causadas por el hombre, nosotros podemos causar la extinción de un cuarto de todas las especies en menos de veinte años a menos de que comencemos a protegerlas, ya que éstas están siendo extinguidas mil veces más rápido que cuando los humanos aparecieron.

Todos cumplimos funciones específicas dentro de la naturaleza; y si muchas especies se extinguen, esta puede ser la causa de nuestra propia extinción.

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