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LA BIODIVERSIDAD
"Sólo podemos amar aquello que conocemos y sólo podemos
proteger aquello que amamos"
Tobías Lasser
La inmensa diversidad que caracteriza nuestro territorio y la extinción
masiva de especies -megaextinción- es en parte producto de su compleja historia
biológica y geográfica. La diversidad natural en Colombia no se encuentra
homogéneamente distribuida y no hay una forma única de medir la biodiversidad aunque
para ello existan métodos cuantitativos. Sin embargo se manifiesta en la composición de
la fauna y flora -biota- en grandes biomas o macroecosistemas, como resultado de los
patrones de distribución geográficos de las especies, que a su vez son el resultado de
la acumulación de eventos históricos, de formación de especies -especiación-,
dispersión y extinción de las mismas.
Los inventarios de las especies son el mayor estudio que se tiene de la
biodiversidad, aunque desafortunadamente para la ciencia no es aún claro cuántas
especies existen, porque los inventarios quedan desactualizados con la aparición o
extinción de éstas a un ritmo más acelerado de lo que se puede procesar toda la
información. Así mismo con el poco conocimiento que se tiene actualmente, es difícil
definir con certeza el número de especies amenazadas y el grado o riesgo que existe de
que desaparezcan definitivamente. Lo que si es evidente, es que la mayoría de las
especies se encuentran concentradas en unos pocos países tropicales, llamados
megadiversos los cuales ocupan menos del 2% de la superficie de la Tierra y contienen
hasta el 40% de todas las especies del mundo.
Colombia cuenta con un alto porcentaje en cuanto a diversidad de
especies, en ninguna otra parte hay más anturios, orquídeas, platanillos, mariposas,
"uvos de monte" o aves endémicas. Es considerado como uno de los países
biodiversos de Suramérica menos conocido, ya que, a pesar de su abundancia en flores, y a
que sus plantas representan probablemente el grupo más rico de su biota, no ha sido muy
difundido todo el conocimiento científico que se ha obtenido de las investigaciones
realizadas en él. Se ha estimado que Colombia tiene entre 45 y 55 mil especies de
plantas, número muy alto para un país de tamaño intermedio, si se considera que Africa
al sur del Sahara contiene cerca de 30 mil especies y Brasil que cubre una superficie 6.5
veces mayor que Colombia tiene 55 mil especies. Posee entre 3.000 y 3.500 especies de
orquídeas, lo cual representa el 15% del total mundial y en el género Anthurium existe
el mismo número de especies que en toda América Central. Otras familias muy ricas en
especies son la Heliconiaceae (platanillos y heliconias) de las cuales se describen
actualmente en el país especies nuevas para la ciencia, además de las palmas, las
cicadas, los helechos y las bromelias.
En cuanto a los vertebrados ocupa el tercer lugar mundial con 2.890
especies. La lista de mamíferos de Colombia incluye 367 especies de existencia confirmada
dentro del país, más del 7% del mundo y otras 82 cuya existencia es muy posible, debido
a que han sido reportadas cerca de los límites de Colombia. En esta lista, sobresale la
gran riqueza de murciélagos, 151 especies, y los roedores, 94 especies. De este último
grupo solamente el género Horyzomys está representado por 18 especies y 10 más de
posible ocurrencia en el país. Las 27 especies de primates representan un tercio de los
primates de América tropical, con la mayor riqueza en el piedemonte, con valores
crecientes en el alto Guaviare con 9 especies, hasta el Putumayo con 13 especies. Son seis
especies en la serranía, entre ellos el tití de cabeza blanca -Saguinus oedipus-
endémico de Colombia y el Colorado -Alouatta seniculus- que tienen poblaciones
inestables. En cambio la marimonda Ateles paniscus aparentemente se encuentra desaparecida
en la zona debido a la destrucción del bosque y la caza, lo mismo que el mono cariblanco
-Cebus capucinus- Otros grupos de especies bien representados en el país son las dantas,
ya que solamente en Colombia se encuentran las tres especies de danta de América -Tapirus
terrestris-Tapirus pinchaque-Tapirus bairdii.
Colombia con sus 1.721 especies de aves es considerado el país del mundo
con más especies de éstas, las cuales corresponden a cerca del 20% de todas las especies
del mundo. Los reptiles han sido objeto de numerosos estudios exhaustivos en el país,
encontrando un total de 205 especies. Uno de los grupos de mayor diversidad son los
anfibios, en este campo el inventario está muy lejos de ser concluido. Los peces, a pesar
de su gran importancia económica, todavía son muy poco conocidos en nuestro territorio y
existen extensas regiones como la Orinoquia y la Amazonia, donde los inventarios todavía
pueden aportar nuevas especies o especies aún no registradas en el país. Entre los
insectos, algunos grupos sobresalen por la gran diversidad y endemismo en Colombia, aunque
son la especie que más controversia ha generado a nivel mundial, ya que ha sido imposible
al menos calcular cuántas especies para la ciencia se encuentran presentes en el Chocó o
la Amazonia.
En Colombia los bosques primarios representan la mayor parte del área
del país localizándose en las regiones del Pacífico-Urabá, Amazonia, Orinoquia y
Andina. Las zonas boscosas desafortunadamente han disminuido rápidamente a causa de la
necesidad de incorporar nuevas tierras a la agricultura y ganadería, generada por
asentamientos humanos que se establecen en las áreas de reserva forestal en los bosques
de colinas y laderas de cordillera sin ninguna planeación. Tal vez estamos perdiendo
entre el 1 y el 2% del bosque tropical al año, de continuar con la misma destrucción en
30 o 40 años ya no quedará nada de estos bosques. En los llamados hot spots o puntos
calientes de extinción, donde hay mayor endemismo y diversidad biológica, los niveles de
evolución de la vida son más altos, por lo tanto, los ritmos de extinción más
dramáticos.
La conservación es algo más que mantener en buen estado una cosa o un
lugar, es permitir otras formas de vida insertándose dentro de un esquema válido,
aceptable, orientado a la utilización sostenible de los recursos naturales renovables,
conservando la diversidad y el potencial de productividad para una explotación
persistente, que favorezca las generaciones actuales y futuras con estrategias que se
encuentran en la composición misma del bosque, ya que éste permite la disponibilidad de
variedades para cultígenos, zoocría, medicamentos y productos químicos e industriales.
El desarrollo sostenido debe entenderse como el proceso de transformaciones
naturales, económicas, sociales, culturales e institucionales que tienen por objeto
asegurar el mejoramiento de las condiciones de vida del ser humano y de su producción,
sin deteriorar el ambiente natural, ni comprometer las bases de un desarrollo similar para
las futuras generaciones. Conservación y desarrollo son dos puntos de vista igualmente
válidos pero que deben responder por el mantenimiento a perpetuidad de los ecosistemas,
ya que existen valores que justifican su protección.
Con respecto a ésto, el ecodesarrollo postula una serie de principios
que de ser posibles serían un buen comienzo para las futuras generaciones:
El hombre es el recurso más valioso y todo programa de desarrollo debe
contribuir a su completa realización.
El manejo de los recursos naturales debe hacerse teniendo en cuenta la
solidaridad internacional y la responsabilidad para con las generaciones futuras.
En cada ecosistema se deben explotar los recursos de manera que su
aprovechamiento persiga la satisfacción de las necesidades fundamentales de la región en
los campos de la salud, alimentación, vivienda y educación.
Las necesidades básicas de la población de cada región deben ser
definidas teniendo en cuenta la realidad económico social, con el fin de evitar los
estilos de consumo ajenos.
La depredación debe ser rígidamente prohibida y en todo caso se
explotarán preferencialmente los recursos renovables, que si son inteligentemente
manejados, serán inagotables.
El impacto negativo de la actividad sobre el medio ambiente debe
atenuarse mediante formas de producción que posibiliten el reciclaje de los desechos
industriales.
El ecodesarrollo supone el uso de técnicas apropiadas que consulten el
ahorro de todo tipo de energía y en lo posible, la exclusión de tecnologías amenazantes
para el medio ambiente.
Los Parques Naturales Nacionales a pesar de ser un buen principio para la
conservación de zonas especiales, se encuentran en crisis. Gran parte de la población
asentada en estas zonas vive del aprovechamiento directo de los recursos naturales, la
colonización proveniente del interior propicia la transformación de las áreas
selváticas y el mal manejo gubernamental que se tiene de ellos -ya que deberían ser
manejados más estrictamente dejándoles márgenes de recuperación que no provocara la
extinción masiva de especies-, son causas suficientes que no parecen garantizar su
existencia, o al menos cumplir con los objetivos por los que fueron creados. No existe
todavía una conciencia colectiva sobre el valor de la biodiversidad y los recursos
genéticos, vivimos en medio de una riqueza que desconocemos, subvaloramos e irrespetamos,
porque la información no está al alcance de toda la sociedad, y la mayoría que decide
carece del conocimiento necesario, siendo casi siempre vulnerable a las manipulaciones de
los grupos de interés económico. Es necesario un cambio en la conducta a nivel
individual y social que sólo surge del estudio, la sensibilización, la divulgación y la
apropiación.
¿Qué será entonces de los países megadiversos? Sabemos que vivimos en
uno de los países con mayor biodiversidad y que ésta, está desapareciendo antes de que
logremos conocer al menos una parte de la valiosísima información genética que posee, y
que sólo unos cuantos aprovechan. Sin embargo no podemos hablar de biodiversidad sin
renunciar a estilos de vida fundamentados en el desperdicio del patrimonio ambiental y
continuar manteniendo una riqueza natural en medio de la pobreza.
La conservación de la naturaleza y por ende de toda esta biodiversidad
que países altamente desarrollados desean mantener debe complementarse con alternativas
que logren elevar el nivel de vida de sus habitantes.
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